Reflexiones a la carta de Presidente de Grupo IMQ

Estimado Sr.

Como habrá advertido, empezamos esta carta con Sr. y no compañero, que sería lo habitual entre colegas, pues no queremos ser compañeros suyos, en su viaje a ninguna parte.

Vamos a tratar de responder a su agresiva carta de fecha 3 de abril, con la frialdad que da el tiempo transcurrido

1. Al inicio de la misma, habla de su intención manifestada en la última Junta, de dimitir antes de acabar su mandato. Salvo error, el acta notarial de esa Junta de 2019, que solicitamos por otros motivos, no recoge esa afirmación suya ni ninguna parecida.

2. Así mismo, en el primer párrafo de su carta, habla de la elección democrática del Presidente, cargo que como bien sabe, tanto en lo que se refiere a su nombramiento como a su destitución, se acuerda en el seno del Consejo de Administración por mayoría simple de sus miembros. Esta fórmula, Usted la ha venido considerando democrática tantas veces como usted ha sido reelegido y curiosamente cuando se trata de su destitución que se rige por el mismo sistema, ya no la considera tan democrática. Esta forma, que por otra parte se desprende de la propia Ley de Sociedades de Capital, es, obviamente, igualmente democrática, para su destitución. Es tan democrática para una cosa, como para la otra.

3. Usted habla de nocturnidad, por el procedimiento y el momento. Después de 23 años de presidente, debe usted tener un lapsus de memoria que le impide recordar la forma en que se cesó a su predecesor y fue elegido usted. ¿Ahora es diferente?, ¿solo porque le toca a Usted? En fin…, esto nos va permitir, una reflexión sobre las vueltas que da la vida. Usted se encuentra, 23 años más tarde, en la misma situación donde todo empezó, pero con las posiciones cambiadas, entonces usted sustituía al anterior Presidente y ahora, por el mismo procedimiento, es usted el sustituido.

4. Lógicamente agradece a todos los que le apoyan, como no podría ser de otra forma. Nosotros también agradecemos el apoyo que nos brindan las viudas de compañeros, los compañeros enfermos, los compañeros de más edad, los jóvenes y no tan jóvenes, que nos apoyan para lograr nuestro objetivo de que los médicos, los dueños de IMQ decidan. Y que si quieren disponer de su patrimonio, sus acciones de IMQ, lo puedan hacer de una forma ordenada y organizada para que se conserven los puestos de trabajo, se mantenga el funcionamiento del montepío, se mantenga el arraigo del IMQ, pero que a su vez les permita, si quieren, ver mejorada su economía y por ende su calidad de vida. La gestión que usted ha venido dirigiendo hasta la fecha, no ha tratado bien a esos colectivos que le hemos indicado, viudas a las que se ha maltratado, aplicando unos retractos sobre las acciones heredadas, por un importe fijado de una forma caprichosa, sin ningún sustento de realidad, lesivo para ellas y sus hijos, cuando sus maridos fueron los únicos y no usted, los que pusieron en valor está compañía.

5. Habla usted del sindicato, al que pertenecemos, la PAI, como la causa de su destitución. Sabe usted muy bien que en la PAI hay diversidad de sensibilidades, hay asociados que quieren vender sus acciones al precio que valen, pero también sabe Usted que hay otros médicos asociados a la PAI que no van a vender ahora sus acciones, hay otros a los que les quedan muchos años de trabajo y hay otros que simplemente están en la PAI porque se les ha escuchado y prestado apoyo. La PAI, defiende que cada accionista pueda disponer libremente de sus acciones, en su gestión y venta, a la que nadie está obligado, El accionista propietario debe ser libre para hacer lo que quiera con lo suyo, de una forma no tutelada. Tutélese Usted lo suyo y déjenos tranquilos a los demás. Estamos en un momento en el que hay que tomar decisiones respecto a la empresa, y ahora somos los médicos accionistas los que queremos tomarlas y decidir el rumbo que la empresa debe llevar.

6. Sr. Ensunza, nos hemos enterado de este asunto por SU filtración interesada a la prensa y la carta dirigida a todos los trabajadores y a todos los accionistas. La persona o personas que se lo aconsejaron, le han hecho un flaco favor.

7. Habla de 85 años de IMQ y algunos de los sindicados de la PAI, le podríamos dar alguna lección, pues nuestros padres fueron de los primeros médicos de IMQ y por supuesto algunos llevamos más años que usted, trabajando para IMQ. El problema actual, se produce, con el paso a S.A. del IMQ. En ese momento el médico perdió su poder y se convirtió en un empleado en manos de los directivos. Se invirtieron los roles de poder y usted como capitán de la nave, fue el gran responsable de ello. Los verdaderos dueños, los médicos quedamos en manos de lo que Usted decidía en el IMQ. Surgieron como setas, empresas de médicos participadas también por IMQ, en competencia desleal con los médicos asociados, dichas empresas muchas veces instigadas desde el propio IMQ Sr. Ensunza, esta compañía, debería hacer lo contrario de lo que hace, y debería favorecer a los médicos que trabajan «a volante» y no a sociedades que no benefician más que a unos pocos. Eso entendemos que es el modelo Igualatorio.

8. Sr. Ensunza, con solo ver la pirámide de edad de los médicos accionistas de IMQ, verá que dejó de ser atractiva para los jóvenes. La gran mayoría de los jóvenes que trabajan con nosotros, no son accionistas, son empleados de las empresas creadas al amparo de IMQ. usted nos responderá que no son accionistas porque no hay paquetes de acciones en autocartera a la venta, lo cual es una falsedad más. Salvo cambios al día de hoy, con el paquete de acciones a un precio de 99.000€, hay en lista de espera para comprar acciones, 6 médicos, entre Bizkaia, Araba y Gipuzkoa. A un precio mucho mayor, a su valor de mercado, ¿cuántos habrá? El sueldo medio anual de los compañeros de Araba y Gipuzkoa, es muy bajo y, no les permitiría comprar acciones a su precio de mercado. Por eso usted se ha opuesto desde el principio a nuestra entrada en cualquier operación, pues sabe mejor que nadie, que la autocartera es invendible entre médicos a ese precio; y podría parecer que incluso estaría dispuesto a poner en riesgo la solvencia del IMQ para conseguir sus fines.

Lo que usted quiere es un simulacro de venta, a un precio de ganga, para que todo siga igual. Entendido por igual, que los propietarios de las sociedades mantengan su estatus, en contra de los compañeros del volante, que los gestores sigan con las mismas prebendas y que Usted y/o sus allegados sigan al frente del IMQ. ¡Cambiar todo para que todo siga igual!